miércoles, 1 de abril de 2009

UNA EXPERIENCIA EXTREMA



















Los que me conocen saben que prefiero andar en carro que en bicicleta, dormir en cama que en carpa, bañarme con agua caliente que con fría , el milo licuado que revuelto con cucharita y que sueño con conocer el mundo y no con tirarme de un paracaídas. Es verdad soy así, pero no porque no valore la vida y no quiera saborear cada segundo, sino porque la valoro tanto que prefiero cuidarla y disfrutarla toda en pequeños detalles que para mi marcan una diferencia. Por ejemplo, me encanta ver la reacción de la gente desconocida cuando le sonrío de una manera desprevenida, me encanta gozarme los atardeceres y disfrutar la mejor hora del día cuando el cielo se convierte en una obra perfecta de diferentes tonalidades de azules y sale tímidamente el primer lucero que le da la despedida al dia y presenta la noche.

El objetivo real del paseo era hacer deportes extremos en el interior de Brasil, un viaje en carro de 2 horas y media desde Sao Paulo. Fuimos mi mamá, Silvana, Lalo, unos amigos y yo. Cuando llegamos , después de atravesar un camino improvisado entre plantaciones de caña de azúcar, nos encontramos con un paisaje impresionante, una vegetación exuberante donde nacían varias cascadas y entre árboles, borboletas(mariposas) azules, pájaros, insectos, culebras, y otros animales, se encontraba el piso a unos 75 metros de altura.

El reto era tirarse en tirolesa recorriendo un trayecto de 2 minutos en una cuerda que ojalá no decida quebrarse un día de estos cuando un desprevenido e inocente aventurero decida enfrentarla. Eso era lo único que yo podía pensar, aunque intentaba imaginarme la sensación de libertad, el viento sobre la cara, la adrenalina sobre mi cuerpo y la satisfacción a la llegada, ese pensamiento de la cuerda desgastándose y deshilachándose en pequeños hilos era lo único que podía ocupar mi cabeza.

Mientras yo trataba de pelear contra mis pensamientos para tomar la decisión de arriesgarme, oí decir a Lalo: “Yo me tiro”, tengo que reconocer que tenia mas miedo yo que él, no quería ni mirarlo porque recreaba la misma escena pero esta vez el personaje tenia nombre.
Pues si yo no sentí sensación de libertad, sentí pánico, no sentí el viento frio sobre la cara sentí gotas calientes, pero cuando llegó sentí mas felicidad y más satisfacción porque afortunadamente todo lo que había imaginado en mi cabeza no había pasado.

La aventura se acabo y tal vez nunca contaré que hice tirolesa o me tire de rappel en una cascada de 75 metros, pero si les puedo contar que estuve en un lugar mágico donde las borboletas azules bajan a la carretera solamente a mostrar su belleza; un lugar donde las cascadas todavía suenan con fuerza y donde los atardeceres no se pueden comparar con ningún otro, esa para mi fue una experiencia extrema.

sábado, 28 de marzo de 2009

EL CARNAVAL DE SAO PAULO, UNA OPORTUNIDAD PARA DESPERTAR LOS SENTIDOS

La lluvia de escarcha que cae sobre la entrada al Sambodromo en Sao Paulo, da la bienvenida al carnaval. Las luces iluminan este espectáculo artístico que combina la creatividad, la música, el baile y la moda. Desde mayo las escuelas de samba que participan, escogen un tema sobre el cual preparan las comparsas para el año siguiente. Es desde entonces que realizan convocatorias para escoger el canto, los disfraces, las carrozas, los bailes y trabajan con sacrificio y entrega para transmitir la pasión que llevan en la venas por una tradición cultural de alegría y magia. La samba que canta cada escuela repetitivamente durante la presentación, que debe durar máximo una hora y 5 minutos atravesando el Sambodromo, acompaña una historia la cual se va desarrollando a través de bailarines, y carrozas. Generalmente los temas son históricos y aunque en ocasiones son violentos y tristes siempre desembocan en la alegría, el amor y la felicidad que los brasileros irradian espontáneamente pero que encuentran en este espacio una buena oportunidad de canalizar y transmitir. Mantener el ritmo de los pies y de los corazones al máximo es fundamental para sumar puntos en la votación final, debido a que el profesionalismo y trabajo de las escuelas es tanto que unos pocos detalles marcan la diferencia entre los ganadores. Los nueve meses de preparación de cada escuela no solo se percibe en la emoción, ansiedad y pasión con la que cantan y bailan los participantes, sino que se hace visible a través del colorido, el diseño y la creatividad de las carrozas y fantasías. Las carrozas son las que describen y exponen de una forma mas evidente la historia. Estas son creaciones de trabajadores especializados e incansables que utilizan sus manos como instrumento para darle forma a una obra cada vez mas realista, que sentidamente mas de 3.000 personas en ocasiones hasta 5.000, van narrando. Estas representaciones teatrales se exaltan en colores cálidos como el amarillo, el rojo y naranja para reflejar la fiesta y la diversión que cada escuela desea transmitir. De igual forma las figuras gigantes son un simbolismo de la imponencia que caracteriza al desfile y al mismo tiempo del trabajo, sacrificio y tecnología que en cada una de ellas imprimen. Insinúan ser figuras poderosas y sublimes que generan una conexión entre el cielo y la tierra y son empujadas con bastante esfuerzo por varios hombres, pues una de las reglas es que no pueden tener motor. El brillo también predomina tanto en las fantasías como en las carrozas; el dorado resalta la elegancia y el poder de las figuras majestuosas y en los disfraces aparece para resaltar cada creación. La escarcha es fundamental durante todo el carnaval pues vuela en el cielo como una manifestación de euforia, fiesta y magia que transporta a los asistentes a un lugar encantado. Las fantasía (disfraces) son realizadas a mano con bastantes adornos y acabados. Las lentejuelas, piedras, cintas y texturas exaltan la importancia que cada una tiene dentro de la historia. Las plumas también son características del carnaval, estas adornan el cuerpo de las mujeres resaltando sus encantos y en ocasiones pareciera que se convirtieran en pájaros alegres que se contonean para hechizar y encantar a quienes las miran deslumbrados. El carnaval paulista es una oportunidad para transportarse a un mundo, el de la cultura brasilera, que se ha desarrollado gracias a una fusión de razas impregnadas de alegría, pasión y belleza y que encuentra en la fiesta la mejor manera de vivir por unos instantes ese deseo inmenso de la eternidad.